Privacidad
Esta videoteca guarda el nombre y el correo de quien entra, escritos por la propia persona al registrarse o traídos de su cuenta de Google si entra por ahí. Y poco más: cuándo se registró, cuándo entró por última vez y cuántas veces ha entrado.
Sirven para una sola cosa: abrir la puerta. El correo es lo que identifica a cada persona y a donde llega su enlace de entrada; el nombre, para saber quién está dentro.
Están en una base de datos en la Unión Europea, en Fráncfort, y los vídeos y las páginas se sirven desde servidores europeos. No se ceden a nadie ni se usan para nada más.
No hay rastreo: ni analítica, ni perfiles, ni publicidad, ni nada de terceros. Las únicas cookies son las de la propia puerta: la que mantiene la sesión abierta -para no tener que entrar en cada visita- y las que protegen el paso mientras se entra.
Para consultar lo que hay guardado, corregirlo o pedir que se borre, basta con escribir a pablomunozmorata@gmail.com. Se borra todo, y con ello el acceso.